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NOTAS HISTÓRICAS SOBRE EL ESPACIO DE LA PLAZA DE LA HISPANIDAD: UN ARTÍCULO DEL HISTORIADOR HERMINIO LEBRERO

Dada la actual polémica establecida en Cuenca sobre la proyectada remodelación del histórico Jardinillo del Monumento a los soldados conquenses muertos en la Guerra de África que se ubica en la Plaza de La Hispanidad de la ciudad, a la Asamblea de la Real Academia Conquense de Artes y Letras le ha parecido oportuno y conveniente la publicación en este blog del documentado artículo que el historiador y profesor Herminio Lebrero –autor entre otros títulos del interesante volumen “Lugares de Memoria Institucionalizada en Cuenca, 1877-2017”–  ha redactado sobre el nacimiento y desarrollo de este espacio ciudadano y sus valores patrimoniales, pese a que su extensión supere la habitual en estas publicaciones

Notas históricas sobre el espacio de la Plaza de la Hispanidad. Herminio Lebrero Izquierdo

I. El espacio, el jardín de la Plaza de la Hispanidad.

El décimo capítulo de una obra reciente, España Monumental. Una historia a través del Patrimonio[1], lleva por título “Cuenca. Toda la historia de España en un solo lugar”. Rastreando sucesivas capas superpuestas o anejas en la provincia y su capital, el autor realiza un completo recorrido histórico desde la antigüedad hasta hoy donde muestra las abundantes posibilidades que aquí se ofrecen al respecto. Si un ejercicio análogo al que se propone en esta obra se limitara a la etapa contemporánea, pocos espacios urbanos de una y otra ofrecen la posibilidad de efectuar un recorrido tan completo por la historia reciente de España como el de la denominada ahora plaza de la Hispanidad. El jardinillo que en ella acoge el monumento dedicado a los conquenses muertos en la Guerra de África (1921-1927) ha reflejado con sus sucesivos cambios de nombre la evolución política de España a lo largo del convulso siglo XX.  Muy posiblemente a principios de la centuria se organiza en el centro de esta zona urbana un pequeño espacio verde conocido como Jardín de San Francisco por estar situado junto a la iglesia y el convento desamortizado puestos bajo esta advocación y al lado del Campo homónimo. Una postal de una serie dedicada a Cuenca, anterior a 1906 [2], muestra lo que parece una superficie de reciente creación si se tiene en cuenta el tamaño de las especies plantadas en torno a un elemento circular que, a modo de jardinera ornamental, ocupa el centro de un perímetro triangular delimitado por una valla metálica de escasa altura. La creación de este jardín se inscribe en la tímida renovación de la parte baja de la ciudad que, poco a poco, iba expandiéndose entonces. Su origen parece estar asociado por tanto al proyecto municipal de reforma urbanística realizado en 1904 por el que se intervenía en la alineación del callejón de la Misericordia que comunicaba las actuales calles de Carretería y Colón 3, con el fin de que viniese a confluir más o menos enfrente del reciente Jardín de San Francisco. Se produjo entonces una paulatina renovación urbana marcada por varios hitos arquitectónicos que respondían a distintas motivaciones. Viene a ser, en consecuencia, un reflejo significativo de la realidad social de la Cuenca de la Restauración, donde, de forma parecida aunque bastante más limitada sin duda que en otras ciudades, se intenta hacer frente a problemas diversos de la población, viejos y nuevos, disponiendo adecuados recursos urbanísticos desde mediados de la década de los ochenta del siglo XIX hasta finales de los años veinte del XX, situados todos próximos a la Plaza de San Francisco y su jardín. Las Escuelas Aguirre vendrán a remediar en parte las necesidades educativas de una población mayoritariamente pobre y analfabeta. El Teatro Ideal Artístico[3] acogerá las nuevas formas de ocio. Pequeña pero creciente, la burguesía media encontrará alojo a su medida en la Casa Caballer [4]. Para refuerzo del aparato administrativo del estado se concluirá el Palacio de la Diputación. El Hotel Iberia acogerá con novedad y confort a los viajeros que se lleguen a la ciudad atraídos por el tímido y desigual crecimiento económico lentamente experimentado entonces.

Jardín de San Francisco antes de 1906. Fuente: VV. AA, Tarjetas postales de la ciudad de Cuenca, 1897-1936, Cuenca, Diputación Provincial, 2004, p. 54

Imágenes 2 y 3. Plaza de San Francisco, década de 1910. Fuente: VV. AA, Tarjetas postales de la ciudad de Cuenca, 1897-1936, Cuenca, Diputación Provincial, 2004, pp. 74-84.

            A lo largo de las siguientes décadas el espacio seguirá cambiando de nombre de acuerdo con los sucesivos cambios políticos. En octubre de 1924, ya en plena dictadura de Primo de Rivera, la colocación de la primera piedra del monumento a los conquenses muertos en la guerra del Rif por parte de la infanta María de la Paz y Borbón, motivó que las autoridades primorriveristas pusieran su nombre a la plaza. 

            Con la II República, coincidiendo con la restaurada procesión cívica celebrada el 15 de julio de 1931en recuerdo de las víctimas del asalto carlista a Cuenca en julio de 1874, que había sido suspendida desde 1925, la plaza volvió a cambiar de nombre. Adoptó entonces el del capitán Fermín Galán, uno de los militares sublevados en Jaca para proclamar la República en diciembre de 1930, en cuyo honor fue colocada una placa.  

Plaza de la Infanta Paz entre 1927 y 1931. Fuente: VV. AA, Tarjetas postales de la ciudad de Cuenca, 1897-1936, Cuenca, Diputación Provincial, 2004, p. 197.