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El Museo de Cuenca inaugura la exposición “Mujeres alfareras en La Mancha” dedicada a la tradición de Mota del Cuervo

La exposición, comisariada por Pascual Clemente López, reúne piezas de alfarería tradicional de Mota del Cuervo, considerado el principal centro alfarero femenino de La Mancha

El Museo de Cuenca inauguró la exposición “Mujeres alfareras en La Mancha. Mota del Cuervo. El centro por antonomasia de La Mancha”, una muestra dedicada a la tradición alfarera femenina de esta localidad conquense con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El Museo de Cuenca, dependiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, acogerá la inauguración de esta exposición en un acto institucional presidido por el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor Noheda, y representado por la viceconsejera de Cultura, Carmen Teresa Olmedo Pedroche.

Un homenaje a las mujeres alfareras de Mota del Cuervo

La muestra pone el foco en el papel fundamental que desempeñaron las mujeres de Mota del Cuervo en el desarrollo de la alfarería tradicional manchega, una actividad que durante décadas constituyó el principal motor económico del conocido barrio de las Cantarerías.

Las mujeres moteñas se dedicaban de forma casi exclusiva al modelado de piezas de barro, elaborando objetos como cántaros, lebrillos, búcaros, tinajas o bebederos, mientras simultaneaban este trabajo con las tareas domésticas.

A diferencia de otros centros alfareros, las artesanas no contaban con talleres propios, sino que trabajaban en las dependencias de sus casas, donde moldeaban las piezas con técnicas tradicionales.

Un proceso artesanal transmitido durante generaciones

El proceso de elaboración de la cerámica implicaba a toda la familia. Los hombres se encargaban de extraer la arcilla de los barreros, las mujeres preparaban el barro y modelaban las piezas, mientras que los niños colaboraban amasándolo con el conocido “baile de los pies descalzos”. Posteriormente, los maridos de las cantareras se ocupaban de la venta y distribución de la cerámica por distintas zonas del centro y sur de la península.

Las piezas se elaboraban utilizando el rodillo o torno bajo de alfarero, lo que obligaba a trabajar en distintas posiciones —sentadas, de pie o agachadas— antes de dejar secar las obras al sol y cocerlas en hornos comunitarios, de los que en su día existieron siete y actualmente solo se conserva uno.

En ocasiones, las artesanas firmaban o marcaban sus piezas con puntos o iniciales, una forma de identificar la autoría dentro de una producción colectiva.

Una tradición de gran valor histórico y artístico

Las cantareras moteñas dominaban todo el proceso de trabajo: urdían, levantaban, raían y abocaban las piezas hasta conseguir su forma definitiva, dando lugar a una alfarería de gran valor histórico, artístico y etnográfico.

La exposición permanecerá abierta al público desde el 11 de marzo hasta el 12 de abril de 2026 en la sala de exposiciones del Museo de Cuenca, situado en la calle Obispo Valero, 12.