María de Albornoz y Enrique de Villena protagonizan una nueva sesión del Taller de Historia de Cuenca en el Centro Cultural Aguirre
El Centro Cultural Aguirre de Cuenca acogerá el próximo 12 de marzo a las 19:15 horas una nueva sesión del Taller de Historia de Cuenca, dentro del ciclo “Cuenca en sus personajes: historia, literatura y música”, una propuesta divulgativa que recorre la vida de figuras históricas vinculadas a la ciudad desde una perspectiva multidisciplinar.
En esta ocasión, la sesión estará dedicada a María de Albornoz (siglo XV), esposa de Enrique de Villena, conocido como “el Nigromante”, y señora de varios territorios conquenses. La actividad contará con la colaboración de Miguel Romero, el filólogo Roberto Sanz y concluirá con una actuación musical de Ainara Muñiz al violín, bajo la coordinación musical de Cristina Feiner.
María de Albornoz, una mujer de poder en la Castilla del siglo XV
María de Albornoz fue una figura destacada de la nobleza castellana del siglo XV, perteneciente a la influyente casa de Albornoz. Hija de Juan de Albornoz y Constanza de Castilla, heredó importantes territorios en la actual provincia de Cuenca tras la muerte de su hermano, convirtiéndose en señora de Albornoz, Torralba, Beteta y Moya.
En 1399 contrajo matrimonio con Enrique de Villena, noble e intelectual conocido como “el Nigromante”, apasionado por la literatura y las ciencias ocultas. Sin embargo, el matrimonio resultó un fracaso tanto personal como político. La unión fue anulada en 1405, cuando Villena alegó su impotencia —atribuida a un supuesto “ligamiento” o hechizo— para poder aspirar al Maestrazgo de la Orden de Calatrava, cargo que exigía celibato.
Tras la anulación matrimonial, María de Albornoz protagonizó una intensa lucha por recuperar sus territorios, especialmente el Señorío de Moya, que había pasado a la corona en el contexto de las maniobras políticas de su antiguo esposo.
Fallecida en 1440, dejó sus estados a un primo, circunstancia que facilitaría posteriormente la creación del Marquesado de Moya por los Reyes Católicos. Su trayectoria refleja la capacidad de una mujer para defender su patrimonio y su poder en un siglo dominado por los intereses políticos y masculinos.
Enrique de Villena, noble erudito y figura singular de la Castilla del siglo XV
Enrique de Villena (Torralba de Cuenca, 1384 – Madrid, 1434) fue un noble castellano, escritor y erudito medieval, vinculado por su linaje a las casas reales de Castilla y Aragón. Era hijo de Pedro de Aragón, condestable de Castilla y II marqués de Villena, y de Juana de Castilla, hija ilegítima del rey Enrique II. Quedó huérfano muy joven tras la muerte de su padre en la batalla de Aljubarrota (1385) y se crio en la corte castellana, donde recibió una educación refinada que marcó su inclinación hacia el estudio y la erudición.
Aunque era heredero del marquesado de Villena, nunca llegó a disfrutar plenamente de este título, ya que fue incorporado a la Corona de Castilla durante el reinado de Enrique III. A lo largo de su vida mantuvo estrechos vínculos con la corte y con la alta nobleza. Contrajo matrimonio con María de Albornoz, señora de numerosas villas, aunque la unión fue anulada poco tiempo después por motivos políticos.
Enrique de Villena fue nombrado maestre de la Orden de Calatrava, un cargo que generó oposición entre los caballeros de la orden y que finalmente perdió tras varios conflictos internos. A partir de entonces se retiró en buena medida de la vida política y se dedicó al estudio, la escritura y el saber humanista, lo que le otorgó fama de hombre de gran cultura.
Su dedicación a la astrología, la alquimia y otros saberes considerados entonces sospechosos provocó que algunos contemporáneos lo acusaran de nigromancia o hechicería. Tras su muerte en Madrid en 1434, parte de sus libros y manuscritos fueron quemados por orden del obispo de Cuenca Lope de Barrientos, lo que contribuyó a alimentar la leyenda en torno a su figura.
Pese a ello, Enrique de Villena es recordado como uno de los intelectuales más singulares de la Castilla del siglo XV, destacado por su erudición y su interés por la ciencia, la literatura y las tradiciones culturales de su tiempo.
El ciclo está coordinado por Miguel Romero (historia), Roberto Sanz (literatura) y Cristina Feiner (música) y se desarrollará a lo largo de seis sesiones, cada una dedicada a un personaje histórico vinculado a Cuenca y acompañada por una actuación musical.
Con esta iniciativa, el Taller de Historia de Cuenca busca ofrecer una mirada divulgativa y multidisciplinar sobre el pasado de la ciudad, conectando la investigación histórica con otras disciplinas artísticas.


