Cuarteto Bruma presenta ‘Ecos de una Tierra’; un nuevo concierto de Cardenete Sonado 2024
Estreno absoluto y denuncia con poesía social
Varias celebraciones de distintas índole en el pueblo disminuyeron considerablemente el público asistente al que, posiblemente, sea el último concierto de este festival cARdeneTE SONADO 2024.
Sin embargo, los que pudimos participar, tuvimos la dicha de rodearnos de personas excelentes.
Comenzamos con una presentación diferente a la de otras ocasiones puesto que denunciamos la falta de previsión de la administración pública regional al promover la subvención para un festival que debe concluir el 31 de agosto y no tenemos notificación de la posible financiación el último día hábil del mes de junio.
No se pueden reservar fechas y contratar artistas, equipos, músicos, sin la certeza de que se tendrá la necesaria solvencia económica.
Destacamos también la total implicación de la administración local, ya que el ayuntamiento es el principal promotor de cARdeneTE SONADO.
Para subrayar esta denuncia se recitó el poema de Gabriel Celaya «La poesía es un arma cargada de futuro (Cantos Iberos, 1955)».
Y llegó el momento de la música.
Los componentes del cuarteto Bruma: las violinistas gaditanas Irene Morales y Claudia Gallardo y los conquenses Julián (viola) y Ricardo (violoncello) Huete nos sorprendieron gratamente. Comenzaron con el Scherzo Andaluz del compositor salmantino Tomás Bretón (1850 – 1923): fresco, ágil, interpretado con aroma y gracejo español sobresalientes.
Deseamos agradecer al compositor hispalense Luis Ignacio Marín haber accedido al estreno absoluto de su obra Cuarteto n° 2 «Ecos del Sur», con estos jovencísimos intérpretes valientes y arriesgados.
La obra en cuestión pone de manifiesto que el lenguaje contemporáneo no está reñido con la búsqueda de la melodía, siendo profunda y expresiva. El capricho (I), aparente forma musical libre, es un prodigio de composición rotunda, mostrando el particular lenguaje del compositor.
Destacamos de la balada (II) la carga de emotividad dramática sin resolver, terminado con una cadencia inconclusa, proyectando un interrogante en suspensión…
La actualización del lenguaje musical popular está presente en las sevillanas (III) que invitaban al baile, interpretadas con alegría y expresividad.

Concluye la composición con una petenera (IV) fuerte, vitalista, completando el círculo de una obra redonda.
Después de un brevísimo descanso continuamos con una obra del Mozart español Crisóstomo de Arriaga: cuarteto n° 2, uno de los grandes pilares que sustentan el repertorio clásico de cuarteto de cuerda; resueltas las dificultades técnicas de una composición plagada de virtuosismo con solvencia, sofisticación y profesionalidad.
Terminaron el programa con un cambio que agradecimos por acertado: Arriaga estaba anunciado como final del concierto, sin embargo dejaron para culminar Falla, la Farruca de la Danza del molinero, del ballet El sombrero de tres picos, transcrita por la violinista Claudia Gallardo Uriarte e interpretada con la misma pasión del original para orquesta sinfónica.
Si redondo había sido el estreno absoluto de «Ecos del Sur» de Luis Ignacio Marín, esférico fue el concierto de los jóvenes gaditanas y conquenses regalándonos el Ave María de A. Piazzola, despidiéndonos con un pellizco emocionado, al borde de la lágrima, en el corazón.
Destacamos la simpatía del Cuarteto BRUMA, su agradable presencia, obsequiándonos una velada, amable, elegante, reconfortante, no exenta de talento, compromiso y hondura.
Si no pudiésemos realizar ningún otro concierto en este festival, tenemos la absoluta certeza y la tranquilidad de que hemos cerrado con broche de oro.

Texto y fotografía: Antonio López Villar.

