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La lluvia deja a Cuenca sin Perdón por segundo año consecutivo

Sin Perdón, por segundo año consecutivo. Así se ha desarrollado este Martes Santo, en el que la lluvia y el granizo obligaban a suspender la procesión a los diez minutos de ponerse en la calle. En 2024, la procesión tuvo que suspenderse por lluvia y nieve al llegar a la Plaza Mayor.

El escenario meteorológico, muy complicado ya desde primeras horas de la mañana, obligaba a la prudencia a las cinco hermandades que forman el cortejo de El Perdón. Así, a las 17:30 horas se reunían por segunda vez en el día, junto con el presidente ejecutivo de la procesión y el presidente de la Junta de Cofradías, para evaluar la situación. Ante la creciente inestabilidad, y aplicando el Protocolo de lluvia, volvían a citarse a las 19 horas, para valorar con más datos la situación y los pasos a seguir en cuanto al desarrollo del desfile.

A las 19:30 horas, el presidente ejecutivo, Mariano López, anunciaba la decisión: ante la previsión de lluvia para esa franja horaria, se esperaría a las 20 horas – agotando los plazos establecidos por el Protocolo – y, de no llover en ese momento, la procesión saldría y se desarrollaría con normalidad.

A las 20 horas no llovía, de modo que, según lo acordado por las hermandades, la procesión se dispuso a salir. Las puertas de El Salvador se abrieron para dejar paso a los añafileros del San Juan Bautista, que tocaron anunciando al Precursor. En Solera redoblaba la Banda de la Junta de Cofradías, en San Felipe, bajaban los banceros a brazo al Medinaceli. En el interior de San Andrés cantaba el Stabat Mater para María Stma. de la Esperanza el Coro de la Capilla de Música de la Catedral. Y en San Pedro, escuchaban misa los hermanos del Bautismo.

Se había acordado avivar el ritmo de subida, de modo que en cinco minutos el San Juan Bautista pisaba Solera y María Magdalena, sonando su marcha en la Banda de la Escuela Municipal de Música de Las Mesas, salía limpia y elegantemente, en una maniobra fluida, ante el gentío concentrado en El Salvador. En ese momento, el ambiente se tornó más frío y húmedo y se levantó una ligera brisa.

Con María Magdalena llegando al Jardinillo del Salvador, el Bautista en la curva del Peso con Madre de Dios, la Banda de la JdC entrando en Andrés de Cabrera y el Medinaceli girando para encarar Alfonso VIII mientras interpretaba el Himno Nacional la Banda de Música de Cuenca, empezó a granizar. Y la procesión, que apenas llevaba diez minutos en la calle, se suspendió.

Los banceros devolvieron rápidamente a la Magdalena al Salvador. Capataces, hermanos mayores y representantes hicieron hueco en la Plaza de la iglesia, para la bajada del Bautista, que encerró con el vigoroso ‘¡Viva!’ que no se resistieron a dedicarle sus banceros. Al Medinaceli lo cubrieron con plásticos antes de subirlo a San Felipe. En el interior de San Andrés se refugiaron hermanos y músicos de la Asociación Musical Moteña de Mota del Cuervo, junto con la Capilla de Música de la Catedral. Y en San Pedro, el Bautismo quedó, un año más.

Tras la suspensión, anunciada por Mariano López (presidente ejecutivo y representante del Bautista) y Rafael Castillejo (representante del Cristo de la Luz) en El Salvador y por Eva López (secretaria del Bautismo) en San Pedro, en las iglesias se vivieron momentos de mucha emoción y tristeza. En El Salvador, Gonzalo Marín, consiliario del San Juan Bautista, dirigió una plegaria por los difuntos y por los hermanos que vivieron con decepción y tristeza la suspensión, que rezaron juntos los del Bautista y los del Cristo, para recibir después la Bendición. En San Felipe y San Pedro, los hermanos entonaron sentidos misereres para sus Sagradas Imágenes, mientras que la Banda de Música de Cuenca interpretó una marcha para el Medinaceli, mientras lo mecían sus banceros.

Y en San Andrés, el Coro de la Capilla de Música de la Catedral interpretó, a modo de consuelo, para todos los presentes el Stabat Mater que suelen escuchar antes de salir portainsignias y banceros; la Banda de Mota del Cuervo interpretó Mi Amargura para la Madre, en un momento de recogimiento y profunda emoción. Antes de marcharse del antiguo templo, los hermanos se llevaron las flores de María Santísima, como recuerdo. El arreglo, a base de rosas en tonos salmón, blanco y lavanda, alstroemelia blanca y orquídea cymbidium blanca y lavanda, era espectacular; este año, las andas recuperaron el frontal de flores, en sustitución de las velas rizadas de los dos últimos años.

En la Presidencia institucional estuvieron Jesús Albendea, representante de la V. H. de Ntra. Sra. de la Soledad (vulgo de San Agustín), y Víctor Fernández, concejal de Educación del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca. El alcalde, Darío Dolz, estuvo también presente en los primeros compases, mostrando su apoyo en momentos de difícil toma de decisión.

En el capítulo de novedades que se quedaron en las iglesias, por parte de la V. H. de San Juan Bautista, el Guión destinado a acompañar a los hermanos y hermanas en bodas y funerales; tampoco se pudo escuchar el solo que están trabajando por recuperar los añafileros, ni se pudo hacer el homenaje preparado por Hermandad, junto con la Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías, en memoria de las víctimas de la gota fría del pasado mes de octubre.

El Bautismo se quedó sin estrenar, por segundo año consecutivo, unas elegantes gualdrapas adaptadas por el taller de Macarena Sanz a partir de un frente de altar de mediados del siglo XIX (fechado hacia 1850) y utilizado en la solemnidad de Pentecostés; está elaborado con hilo y flecos de plata fina sobre terciopelo de sedas en rojo sangre. Tampoco estrenaron la pareja de incensarios de metal sobredorado y la correspondiente naveta, que fueron bendecidos por el consiliario, Ildefonso Martínez, el día de la Función de enero de 2024. Ni los bustos de cada uno de los cuatro Evangelistas, tallados para las andas por el imaginero y discípulo de Dubé de Luque, Jaime Babio. Tampoco pudo desfilar la representación de la UCLM con la que la Hermandad pretendía celebrar los 25 años del primer desfile procesional de las actuales Imágenes del Bautismo, efeméride que coincide con el XX aniversario del nombramiento de la Universidad como Hermana Mayor Honoraria y Perpetua del Bautismo.

La Magdalena, con un vestido realizado a partir de un traje de novia de una hermana (de finales de los años 80) y estola bordada con rosas y jazmines como motivos principales (diseñada y bordada en 2022 por el Taller de Bordado en Oro San Julián de Cuenca), no pudo estrenar los pendientes calados, de oro, que emulan una lágrima y son rematados por una perla, realizados por el taller de Pedro Joyeros de Cuenca y donados por un grupo de hermanos. Lució la talla a los pies, en el frente de las andas. tres rosas amarillas por tres hermanos difuntos: Jesús Mateo, José Gimeno y Andrés Belmar. Una de ellas fue entregada a los familiares, una vez la talla regresó a El Salvador.

Y en cuanto al paso de María Stma. de la Esperanza, tampoco pudo estrenarse la reforma de las andas, cuya estructura de acero antigua ha sido sustituida por una nueva de aluminio y en la que se han cambiado los banzos de madera por unos mucho más ligeros también de aluminio, lo que ha supuesto una reducción del peso de las andas de alrededor de 200 kgs.

Galería: Águeda Lucas // Crónica: Berta López Más contenido audiovisual en Facebook, YouTube, X e Instagram

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Fuente y más información en www.juntacofradiascuenca.es