La Fundación Antonio Pérez ya cuenta en su exposición permanente con un cuadro de Salvador Victoria
La Fundación Antonio Pérez, dependiente de la Diputación de Cuenca, ya cuenta en su exposición permanente con un cuadro del pintor Salvador Victoria y que se encuentra compartiendo espacio con el resto de obras que tiene el museo conquense. Esta nueva adquisición ha sido posible gracias a que la familia del artista ha llevado a cabo la donación del cuadro que pertenecía a la colección particular legada por el pintor natural de Rubielos de Mora en Teruel que es uno de los referentes del informalismo español.
La viuda de Salvador Victoria, Marie-Claire ha hecho entrega del lienzo en un acto donde ha estado la diputada de Cultura y vicepresidenta de la FAP, Fátima García, el director de la fundación, Jesús Carrascosa, y el comisario de la exposición de Millares, Alfonso de la Torre.
Salvador Victoria
Nació en Rubielos de Mora (Teruel) el 7 de diciembre de 1928, donde vivió su infancia. Posteriormente su familia se traslada a Valencia, ingresando en 1947 en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Esta Escuela le pensiona en 1951 para estudiar durante un año en la Residencia Oficial de Pintores de Granada.2
En 1956 se traslada a vivir a París, conectando con los artistas abstractos, convirtiéndose en una etapa fundamental para su formación. Y, allí, se casa con Marie Claire Decay Cartier. En 1963 funda el «Grupo Tempo» junto a Egon Nicolaus, Centry, Sam Kaner y Sornum.
En 1964 regresa a Madrid, colaborando con los artistas de la Galería de Juana Mordó. Inicia en 1979 su actividad como docente en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. A partir de 1980 se dedica en especial a la obra gráfica (carpetas como las de «Arte y Trabajo», la de Homenaje a Miguel Labordeta, la de «El Aire» en el Taller de Fajardo, y la de «Arte y Medicina»).3 Entre 1987 y 1988 realiza su tesis doctoral, titulada: «El informalismo español fuera de España: visión y experiencia personal, 1955-65»; publicada en 2001.
Falleció tras una repentina enfermedad el 27 de junio de 1994, en Alcalá de Henares (Madrid). Sus restos fueron enterrados en el cementerio de Rubielos de Mora (Teruel). Su obra póstuma fue en el «Taller del Val», junto con Teo Dietrich Mann e Ignacio Díez, firmando una serie de tres grabados titulados el «bat» (bon à tirer).
