Poetas del Rock presenta el mejor sonido intergeneracional y culmina como una carta de amor al género musical
Una extensa programación de la Feria y Fiestas de San Julián 2023, con artistas de la talla de Lola Indigo y Pablo Alborán, hacia presagiar a los más negativos un público poco abundante en el Estadio de La Fuensanta. Nada más lejos de la realidad, la fusión de grupos locales con clásicos del cancionero del rock español nos ha dejado una oda a la diversión, la juventud y la reivindicación, acompañado de indomables solos de guitarra.
Donde las palabras fallan, la música habla y no puede haber una demostración de ello más notoria que la actuación que abría este show. El grupo conquense Kanteo es una banda de punk-rock nacida con el fin de continuar el trabajo y la labor de aquellas bandas noventeras de la localidad. Desde el minuto uno, la banda deja presente sus ideales obreros marcando el carácter reivindicativo como uno de los pilares fundamentales del rock and roll.
Kanteo no se queda ahí, su carácter y su estilo hacen que su música sea un tributo constante a una gran variedad de grupos del siglo pasado, dando lugar a la conversión de un sinfín de estilos musicales que difieren y se relacionan con el rock a partes iguales (Pop, Rap, Punk, o Death Metal, entre otros). Una performance potente y, a su vez, cómoda y poco repetitiva deja a Kanteo como una sorpresa más que agradable que nos trae este festival, así como un público conquense que sabe apreciar su producto local.
Poetas del Rock siguió una línea cronológica inversa en su cartel. Comenzó con grupos actuales de la localidad, con ganas de hacerse un nombre en la industria y actuaciones que respiraban pura admiración por las bandas consolidadas que cerrarían la velada. De este modo, la carta de amor al mejor rock de los 80 y 90 venía de la mano de Das Model, un grupo de renombre en la ciudad con una puesta en escena apabullante e hipnótica a partes iguales.
Esta banda emerge en el panorama musical nacional por un sonido fresco, fruto de la sinergia de sonidos pop, post punk y noise punk. Una estética con claras influencias de la cultura pop, sumado a un sonido incesante y poco repetitivo explican el éxito de este cuarteto conquense.
Das Model ha traspasado barreras en su arte. Su tema “Silence” está incluido en la película protagonizada por Juan Diego Botto y la propia cantante de la banda, Sheila Ponce. Sonidos como el de este tema o su sencillo de comienzos de año “You and I” representan el desamor y la nostalgia con sonidos que nos recuerdan a bandas anglosajonas como The Cranberries o Pixies, de los cuales interpretaron su famoso tema «Where is my mind?» finalizando el concierto en un climax de melancolía, juventud y punk rosa.
La noche caía sobre el césped de La Fuensanta y los focos nos abrían paso a la legendaria banda Los Enemigos, liderada por uno de los abanderados del rock urbano, Josele Santiago. La entrada del grupo madrileño agitó al público, le hizo gritar, pero sobre todo, le hizo sacar una sonrisa sincera, una sonrisa que describe mucho más que la sensación de escuchar un sonido potente y frenético, describe años de diversión y buenos momentos de una de las bandas más emblemáticos del rock en nuestro país.
La clave para tener como locos a generaciones de amantes del rock solo la saben ellos, pero podemos ver como Los Enemigos no se acomoda en tocar sus grandes clásicos y cerrar el telón como hacen otras bandas. Su actuación parece una montaña rusa de grandes alturas con leves bajadas de ritmo como vimos con el tema “Sin hueso”, una canción que han recuperado hace poco en sus conciertos y en palabras del bajista, Fino Oyonarte: “Suena como si fuera nueva”.
Con un brindis a la vida y al rock and roll, la banda de Malasaña daba paso al último baile de la noche de la mano de otra legendaria banda como es Ilegales. La presencia en el escenario fue inconmensurable desde el primer instante, Jorge Ilegal y su banda construyeron un clímax perfecto para un público eufórico. En entrevistas anteriores al concierto, Jorge relataba que la gran preocupación del ser humano no era otra que combatir el aburrimiento, como una sensación nociva para nuestro cuerpo. En esta lucha, Ilegales se lleva la palma, regalando al público conquense una ruta por todos sus éxitos y una fiesta al mismo nivel que siempre.
Para Jorge Ilegal, las fiestas se deben abandonar a tiempo, en su mejor momento, pero el público de La Fuensanta hizo caso omiso a esta premisa, el ocaso de esta fiesta del rock se pronunciaba en la madrugada del día siguiente con un público que lo había dado absolutamente todo, rememorando una carrera musical tan genial como prolífica. Temas como “Soy un macarra”, “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” y “Hola mamoncete” aún continúan retumbando en el escenario de La Fuensanta.
Con la performance del grupo asturiano llegaba a su fin una velada completamente mágica. Con una industria desbordada por sonidos poco trabajados y meramente comerciales, cartas de amor al rock como la que pudimos presenciar en esta velada y un público formado por diversas generaciones de amantes del rock, nos hacen confiar en que el género está tan vivo como siempre.
Galería de imágenes:
Crónica de Enrique Ferrer
Fotografía de Laia Alfanjarín
