XVIII Jornadas Romanas de Valeria. Cuenca.

Del 12 al 18 de Agosto.

Las jornadas romanas «A Valeria Condita», que se celebran en el Yacimiento Romano de Valeria, llegan a su XVIII edición conmemorando este año la figura de Lucio Aurelio Cómodo Antonino.

Con estas jornadas y durante una semana se sucederán en Valeria las conferencias, talleres, recreaciones históricas, espectáculos teatrales y musicales. Uno de los platos fuertes de las jornadas la viviremos el jueves 15 a las 21:45 horas con la apertura del Campvs Martivs con el recibimiento de legiones, grupos y asociaciones de distintos puntos de la geografía española.

Las actividades de esta edición comienzan el 12 de agosto y se prolongarán hasta el día 18 del mismo mes. El acto de inauguración será a las 18:45 horas en la iglesia de la Sey. Este año el encargado de hacer el “Pregón Inaugural” será el valeriense Prudencio Esteban Pescador.

Las jornadas este año están dedicadas a la figura de Lucio Aurelio Cómodo Antonino.

Un viaje en el tiempo con destino a la época romana, en el que podrás, literalmente, sentirte ciudadano de Roma.

Programa de fiestas:

Valeria Romana.

Aunque el nombre de Valeria es de resonancia latina, las huellas de su ocupación se hunden en el calcolítico, como los demuestran los numerosos útiles líticos aparecidos en su territorio.

De la Edad de Bronce contamos también con numerosos elementos, algunos de los cuales se encuentran expuestos actualmente en el Museo de Cuenca, como puñales, puntas de flecha, una punta de lanza etc.

Durante la Edad de Hierro es probable que estuviese ocupado por los Olcades, un pueblo que nos sería desconocido a no ser porque los autores de la antigüedad se refirieron a él. Relatan Tito Livio y Polibio el paso de Aníbal en el 221 y 220 a. C., y como arrasaron su capital, Althia, y dispersaron y traspasaron al norte de África a sus habitantes. Para algunos autores, Althia, o Cartala, que por ambos nombres es conocida la ciudad, podría ser la Valeria prerromana. El espacio dejado por los Olcades pudo ser ocupado por los celtíberos en expansión.

El territorio dependiente de Valeria fue conquistado para Roma por el pretor Tiberio Sempronio Graco en el año 179 a.C. Tras varios acontecimientos de violencia, el procónsul Cayo Valerio Flaco, una vez que sofocó las revueltas hacia el año 90 a.C., y con el fin de organizar administrativamente el territorio, refundó la ciudad a la que dio su nombre: Valeria. Ptolomeo la adscribió a los pueblos celtíberos, y por Plinio, así como por numerosos textos epigráficos, sabemos que era una ciudad de Derecho Latino Viejo, concedido probablemente por Augusto hacia el año 24 a.C. También por Plinio sabemos de su pertenencia al Convento Jurídico Cartaginense.

Aunque ya desde mediados del siglo I a. C. la población se fue romanizando poco a poco dotándose de infraestructuras administrativas con las que organizar y dirigir la ciudad y el territorio la época de mayor desarrollo se produjo con la concesión del IUS LATII, antes mencionado, por Augusto. Esto hizo que la ciudad se reordenara y se monumentalizara de acuerdo al nuevo status y a la categoría adquirida. Sus ciudadanos pudieron promocionarse fuera del ámbito local y alcanzar puestos importantes en la administración del Imperio.

El siglo II tuvo poco movimiento comenzándose a ver hacia el final del mismo cierta decadencia que se hizo patente en el siglo III. Se abandonaron poco a poco los edificios públicos aprovechándose como viviendas y la ciudad dejó de ser lo que fue. Quedó asolada por numerosos incendios pero nunca quedó deshabitada con la desaparición del Estado Romano y la llegada de los visigodos mantuvo su hegemonía pero ya no logró desempeñar el papel que tuvo con Roma.

La Ciudad.

A diferencia de lo que ocurre con otras ciudades hispanorromanas, jamás han existido dudas acerca de la identidad de los restos que vas a ver. Además de pervivir el nombre de la antigua Valeria en el del pueblo actual, algunas inscripciones aluden a la Respublica Valeriensis. Ptolomeo la citó entre las ciudades de la Celtiberia y Plinio como una ciudad privilegiada, de derecho latino viejo y perteneciente al conventus carthaginensis

La ciudad, centro administrativo, político y religioso de un amplio territorio, el territorium valeriense,  fue fundada por Gaius Valerius Flaccus sobre el año 90 a. C., aunque con Augusto arrancó la monumentalización del lugar, acorde con su nuevo estatuto municipal y con la política romanizadora de Estado romano. Tras un próspero siglo I, la ciudad pasó por distintas etapas más o menos prósperas hasta el siglo IV, después, con la desaparición del poder romano, la sede episcopal visigoda heredó y administró el antiguo territorio, ahora como sede episcopal.

La consecuencia de edificar una ciudad romana en un terreno tan abrupto, con lo que conllevaba de dotación de infraestructuras, organización urbanística regular, preparación del suelo etc., dio lugar a una urbe de destacada originalidad.

En la actualidad podemos ver su foro, aunque mejor habría que decir los foros, puesto que sobre el republicano, en proceso de excavación, se edificó el imperial. El foro, una gran plaza porticada rodeada de oficios públicos que constituía el centro político y administrativo de la ciudad y su territorio, se erigió en el centro de la urbe. Gracias a la concepción helenística del mismo, se obtuvo una escenografía impresionante mediante un ingenioso aprovechamiento ingenioso del espacio. En torno al foro podemos ver la basílica, un templo dedicado al culto al emperador, tabernae (tiendas, talleres, almacenes etc.) y, sobre todo, el ninfeo. Es este el edifico más representativo de Valeria, un muro de contención de 105 metros de longitud, con tabernae a sus pies, y que se habilitó como fuente ornamental, siendo la mayor de las conservadas del Imperio Romano. Aunque actualmente se encuentra desprovista de toda ornamentación, todavía se entrevé la imagen teatral de este conjunto dedicado a las ninfas, diosas de las aguas y los bosques.

Si los edificios públicos se adaptan de forma hábil a la topografía arriscada e irregular, el urbanismo privado hubo de adoptar soluciones similares. Las casas se adaptaron a las laderas y a los bordes de la hoz, dando lugar a una arquitectura vertical y abigarrada en el primer caso, y arriesgada en el segundo, con la edificación de ‘casas colgadas’, claro precedente de las más conocidas de la vecina Cuenca. En estas últimas, para obtener la distribución típica de la domus romana, a la vez que un mayor aprovechamiento del espacio, se valieron de soluciones como volar al vacío de la hoz parte de su estructura o adaptar el suelo rocoso. Así, el urbanismo romano más desarrollado se adaptó a la difícil orografía valeriense por medio de soluciones locales de raíz indígena.

También es de destacar el abastecimiento hidráulico, con cuatro grandes cisternas situadas bajo la plaza del foro, y otras más reducidas que se distribuyen por toda la ciudad. 

A lo largo del recorrido se encuentran además vestigios medievales como las ruinas de una ermita o de la muralla que cercó el asentamiento este núcleo repoblador.

 El excepcional paisaje que rodea la ciudad, y que mantiene un aspecto similar al que vieron los valerienses del siglo I, contribuye al disfrute de un agradable recorrido que podemos prolongar por las hoces que rodean la ciudad.

Fuente y más información en:  valeriaromana.es

Yacimiento romano de Valeria. Cuenca.

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