XVII Jornadas Romanas de Valeria. Cuenca.

Del 13 al 19 de Agosto.

Las jornadas romanas “A Valeria Condita”, que se celebran en el yacimiento romano de Valeria, llegan a su XVII edición conmemorando este año la figura de Marco Aurelio y Lucio Vero.

Los organizadores quieren también rendir homenaje este año al catedrático Enrique Gozalbes Cravioto, uno de los impulsores de esta cita y que falleció recientemente. Enrique Gozalbes catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Castilla-La Mancha, apoyó fuertemente las jornadas de Valeria y su aportación fue definitiva para dotar a las jornadas de un carácter científico.

Con estas jornadas y durante una semana se sucederán en Valeria las conferencias, talleres, recreaciones históricas, espectáculos teatrales y musicales. Uno de los platos fuertes de las jornadas la viviremos el día 17 a las 21:45 horas con la apertura del Campvs Martivs en el decimocuarto Encuentro Internacional de Grupos de Recreación Romana con el recibimiento de legiones, grupos y asociaciones de distintos puntos de la geografía española.

Un viaje en el tiempo con destino a la época romana, en el que podrás, literalmente, sentirte ciudadano de Roma.

 

 

Programa de fiestas:

Las actividades de esta edición comienzan el 13 de agosto y se prolongarán hasta el día 19. El acto de inauguración será a las 18:45 horas en la iglesia de la Sey. La encargada de hacer el pregón será la valeriense Felisa Hergueta Mateo. Las jornadas este año están dedicadas a Marco Aurelio y Lucio Vero.

Además del acto homenaje a Enrique Gonzalbes, en el día de inicio también será la presentación de la novela “La Cierva blanca”, de Francisco Guijarro Pérez,  ganadora del XIV premio de novela Ciudad de Valeria; se inaugurará la exposición ‘Tofiño. Cuenca en la mirada II’, de Vicente Tofiño. Seguidamente habrá un concierto de música a cargo del dúo de violines formado por Amalia Ibáñez Lozano y David Fonseca González. En el Centro de Recepción de Visitantes será la exposición XV Premio de fotografía “A Valeria Condita”. Y para finalizar el primer día los asistentes podrán disfrutar de una degustación de un vino romano.

El día 14 habrá actividades infantiles por la mañana y por la tarde comenzará el XVII Ciclo de Conferencias Monográfico sobre “El agua”. El día siguiente hay programadas de nuevo actividades por la mañana para los más pequeños y por la tarde en la Ciudad Romana serán los talleres de ‘La Máquina Real’ en los que habrá taller de epigrafía, taller de arqueología, aperitivo romano y yincana.

Ya en la cuarta jornada seguirán las actividades. El día 17 a las 21:45 horas será la apertura de Campus Martius. También se procederá al recibimiento de legiones, grupos y asociaciones LEGIO V de Madrid y País Vasco, JANO de Santander, Lucentum de Alicante y Antiqva Clío con su Legio XIIII de Madrid.

Las actividades (música, talleres y conferencias, entre otras) se prolongarán durante el fin de semana hasta el Clausura de Campus Martius a las 13:00 horas cuando será la despedida de participantes.

 

 

 

TRÍPTICO JORNADAS ROMANAS
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Valeria Romana.

Aunque el nombre de Valeria es de resonancia latina, las huellas de su ocupación se hunden en el calcolítico, como los demuestran los numerosos útiles líticos aparecidos en su territorio.

De la Edad de Bronce contamos también con numerosos elementos, algunos de los cuales se encuentran expuestos actualmente en el Museo de Cuenca, como puñales, puntas de flecha, una punta de lanza etc.

Durante la Edad de Hierro es probable que estuviese ocupado por los Olcades, un pueblo que nos sería desconocido a no ser porque los autores de la antigüedad se refirieron a él. Relatan Tito Livio y Polibio el paso de Aníbal en el 221 y 220 a. C., y como arrasaron su capital, Althia, y dispersaron y traspasaron al norte de África a sus habitantes. Para algunos autores, Althia, o Cartala, que por ambos nombres es conocida la ciudad, podría ser la Valeria prerromana. El espacio dejado por los Olcades pudo ser ocupado por los celtíberos en expansión.

El territorio dependiente de Valeria fue conquistado para Roma por el pretor Tiberio Sempronio Graco en el año 179 a.C. Tras varios acontecimientos de violencia, el procónsul Cayo Valerio Flaco, una vez que sofocó las revueltas hacia el año 90 a.C., y con el fin de organizar administrativamente el territorio, refundó la ciudad a la que dio su nombre: Valeria. Ptolomeo la adscribió a los pueblos celtíberos, y por Plinio, así como por numerosos textos epigráficos, sabemos que era una ciudad de Derecho Latino Viejo, concedido probablemente por Augusto hacia el año 24 a.C. También por Plinio sabemos de su pertenencia al Convento Jurídico Cartaginense.

Aunque ya desde mediados del siglo I a. C. la población se fue romanizando poco a poco dotándose de infraestructuras administrativas con las que organizar y dirigir la ciudad y el territorio la época de mayor desarrollo se produjo con la concesión del IUS LATII, antes mencionado, por Augusto. Esto hizo que la ciudad se reordenara y se monumentalizara de acuerdo al nuevo status y a la categoría adquirida. Sus ciudadanos pudieron promocionarse fuera del ámbito local y alcanzar puestos importantes en la administración del Imperio.

El siglo II tuvo poco movimiento comenzándose a ver hacia el final del mismo cierta decadencia que se hizo patente en el siglo III. Se abandonaron poco a poco los edificios públicos aprovechándose como viviendas y la ciudad dejó de ser lo que fue. Quedó asolada por numerosos incendios pero nunca quedó deshabitada con la desaparición del Estado Romano y la llegada de los visigodos mantuvo su hegemonía pero ya no logró desempeñar el papel que tuvo con Roma.

 

La Ciudad.

A diferencia de lo que ocurre con otras ciudades hispanorromanas, jamás han existido dudas acerca de la identidad de los restos que vas a ver. Además de pervivir el nombre de la antigua Valeria en el del pueblo actual, algunas inscripciones aluden a la Respublica Valeriensis. Ptolomeo la citó entre las ciudades de la Celtiberia y Plinio como una ciudad privilegiada, de derecho latino viejo y perteneciente al conventus carthaginensis.

La ciudad, centro administrativo, político y religioso de un amplio territorio, el territorium valeriense,  fue fundada por Gaius Valerius Flaccus sobre el año 90 a. C., aunque con Augusto arrancó la monumentalización del lugar, acorde con su nuevo estatuto municipal y con la política romanizadora de Estado romano. Tras un próspero siglo I, la ciudad pasó por distintas etapas más o menos prósperas hasta el siglo IV, después, con la desaparición del poder romano, la sede episcopal visigoda heredó y administró el antiguo territorio, ahora como sede episcopal.

La consecuencia de edificar una ciudad romana en un terreno tan abrupto, con lo que conllevaba de dotación de infraestructuras, organización urbanística regular, preparación del suelo etc., dio lugar a una urbe de destacada originalidad.

En la actualidad podemos ver su foro, aunque mejor habría que decir los foros, puesto que sobre el republicano, en proceso de excavación, se edificó el imperial. El foro, una gran plaza porticada rodeada de oficios públicos que constituía el centro político y administrativo de la ciudad y su territorio, se erigió en el centro de la urbe. Gracias a la concepción helenística del mismo, se obtuvo una escenografía impresionante mediante un ingenioso aprovechamiento ingenioso del espacio. En torno al foro podemos ver la basílica, un templo dedicado al culto al emperador, tabernae (tiendas, talleres, almacenes etc.) y, sobre todo, el ninfeo. Es este el edifico más representativo de Valeria, un muro de contención de 105 metros de longitud, con tabernae a sus pies, y que se habilitó como fuente ornamental, siendo la mayor de las conservadas del Imperio Romano. Aunque actualmente se encuentra desprovista de toda ornamentación, todavía se entrevé la imagen teatral de este conjunto dedicado a las ninfas, diosas de las aguas y los bosques.

Si los edificios públicos se adaptan de forma hábil a la topografía arriscada e irregular, el urbanismo privado hubo de adoptar soluciones similares. Las casas se adaptaron a las laderas y a los bordes de la hoz, dando lugar a una arquitectura vertical y abigarrada en el primer caso, y arriesgada en el segundo, con la edificación de ‘casas colgadas’, claro precedente de las más conocidas de la vecina Cuenca. En estas últimas, para obtener la distribución típica de la domus romana, a la vez que un mayor aprovechamiento del espacio, se valieron de soluciones como volar al vacío de la hoz parte de su estructura o adaptar el suelo rocoso. Así, el urbanismo romano más desarrollado se adaptó a la difícil orografía valeriense por medio de soluciones locales de raíz indígena.

También es de destacar el abastecimiento hidráulico, con cuatro grandes cisternas situadas bajo la plaza del foro, y otras más reducidas que se distribuyen por toda la ciudad.

A lo largo del recorrido se encuentran además vestigios medievales como las ruinas de una ermita o de la muralla que cercó el asentamiento este núcleo repoblador.

El excepcional paisaje que rodea la ciudad, y que mantiene un aspecto similar al que vieron los valerienses del siglo I, contribuye al disfrute de un agradable recorrido que podemos prolongar por las hoces que rodean la ciudad.

 

 

 

Más información en:  valeriaromana.es

Fuente: página web de Valeria romana.

 

Yacimiento romano de Valeria. Cuenca.