La música que se escuchaba en la Corte de los Reyes Católicos vuelve a Huete

El próximo sábado 6 de agosto a las 21:00 horas, dentro del XIV Ciclo de Conciertos Ciudad de Huete, Música y Patrimonio, tendrá lugar en la iglesia del convento de Santa María de la Merced de Huete un concierto a cargo de la soprano extremeña Delia Agúndez y del grupo de música antigua Aquel Trovar.

AQUEL TROVAR es el proyecto musical de cuatro experimentados músicos. Los tres instrumentistas (Antonio Torralba, José Ignacio Fernández y Daniel Sáez Conde) proceden del desaparecido grupo CINCO SIGLOS (1990-2016). La voz es también una antigua colaboradora de la mencionada formación: la soprano Delia Agúndez, que ha desarrollado una exitosa carrera en el campo de la música antigua. Juntos han preparado un ramillete de deliciosos programas de música medieval y renacentista y cuentan ya con cuatro discos de gran reconocimiento por parte del público y la crítica.

El programa está centrado en las canciones que se interpretaban en la Corte de los Reyes Católicos, algunas de ellas compuestas por el ilustre optense fray Ambrosio Montesino, predicador y poeta favorito de la reina Isabel de Castilla.

Los artistas del tiempo de los Reyes Católicos sienten una intensa fascinación por lo popular. La pintura, ya se trate de un libro de horas o de una tabla religiosa, se demora a menudo en la plasmación admirada de escenas cotidianas agrícolas o domésticas; unas veces se atisban a través de una ventana y otras saltan al primer plano celebrando la vida. También poetas y músicos incorporan dentro de su arte refinado pequeñas joyas, a veces tan valiosas como breves, de un arte poético musical cuyo origen se remonta al propio nacimiento del idioma. A las jarchas, a las cantigas de amigo…

Impulsados por el Cardenal Cisneros, son muy especialmente los artistas vinculados a la orden franciscana, como Fray Ambrosio Montesino (c.1444-1514), quienes más empeño ponen en recurrir a la sencilla eficacia de lo popular para expresar también los matices varios del sentimiento religioso. Y por ello, como ocurre con los laude italianos y otras canciones de devoción de la Edad Media y el Renacimiento, no dudan en acudir a melodías famosas por su belleza o por haber servido de vehículo a poemas menos santos. Respetando el metro y la rima del modelo, componen nuevas coplas y anotan: «cántanse al son de» y el nombre del romance o villancico original en cuestión.

No es sólo Fray Ambrosio, el conocido como «villanciquero de la Reina», quien pone su empeño en esta causa. Se trata de una riquísima tradición de devoción no litúrgica, muy vinculada al universo femenino, por cierto, que ha pasado algo desapercibida por no haberse plasmado en cancioneros musicales, pero que fue larga y abundante. Es significativo el testimonio de Fray Antonio de Valenzuela: «…don Fernando y doña Isabel… mandaron a dos predicadores célebres de su capilla que compusieran romances y villancicos, en romance, de Christo y de su madre y de sus festividades y de los apóstoles. Y otra cosa no se cantará en la Sala, como parece por el cancionero de Fray Ambrosio [Montesino] y fray Iñigo [de Mendoza], y otros célebres predicadores de aquel tiempo.»

El recital ofrece no sólo muestras de este repertorio piadoso salidas de la pluma del célebre optense, sino otras insertas en esa misma tradición. Igualmente, extendemos el concepto de glosa al ámbito instrumental, alternando los pasajes vocales con otros tañidos por los instrumentos que conformaban el paisaje sonoro de la época.

Fuente y más información en Asociación Cultural Ciudad de Huete.

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