Entrevista a Altea Cantarero, Feria del Libro de Cuenca

Virginia Wolf relataba que: «Puedes cerrar todas las bibliotecas si quieres, pero no hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente», la novela de Altea Cantarero nos recuerda a esta reflexión de la famosa autora londinense. Hoy la entrevista Marina Cazallas, estudiante de periodismo, para conocer más a la autora de «Ogro» y saber más sobre quién es Altea Cantarero.

P: ¿Quién es Altea Cantarero? ¿Por qué ese nombre?

ALTEA: Altea Cantarero es, para empezar, una mujer real (que hoy en día hay que aclarar estas cosas, jeje). Es una mujer real que, sin embargo, escribe bajo el amparo de un pseudónimo, un alias literario construido con las raíces y las alas de la persona de carne que hay detrás. No puedo dar más detalles sobre ese nombre sin desvelarme, pero tiene que ver con mis orígenes profundos, con mi procedencia ancestral, y a la vez con mi presente y mi futuro, mi proyección en el tiempo. Es un juego mágico con mi propio pasado y mi propia identidad. Y, sobre todo, un refugio, un puerto seguro para alguien con gran timidez y pudor de mostrar su obra con su nombre “habitual”.

P: Antes de ser Altea Cantarero, ¿solías escribir? ¿Siempre te ha interesado la novela negra?

ALTEA: Sí, y sí. Siempre he escrito, desde que tengo memoria, como suelo decir. Todo tipo de cosas: cuentos, redacciones, cartas, relatos, diarios, ensayos, poemas (¡muchos poemas!, hasta tengo un breve poemario publicado), notas, artículos… Y siempre, desde mi temprana adolescencia, me sentí atraída por el género negro en su vastedad, desde el terror cósmico de Lovecraft o el gótico de King, hasta la pura novela clásica de pesquisa, desde Agatha Christie a Conan Doyle, desde Mankell, Läckberg o Grafton hasta Gemma Herrero Virto, por ejemplo, la última autora negra que estoy leyendo. Los cuentos de misterio siempre me han obsesionado. Y soy terriblemente promiscua en mis lecturas; me cuesta discriminar entre la considerada “alta literatura” y la subliteratura o las llamadas literaturas de género; por supuesto que adoro a Saramago, McCarthy, Ondaatje…, pero nunca olvido que Cervantes escribió el Quijote principalmente para entretener y hacer reír, y que en su época no era “un clásico”.

Para Altea Cantarero esta es su primera novela como tal. Hasta recientemente no me sentí capaz ni madura de acometer la escritura de una novela, un camino que se me antojaba remoto y lleno de peligros, como la odisea. Y así ha sido, de veras, pero los placeres, por fortuna, están equiparados a los riesgos de esta travesía.

P: ¿Tienes algún/algunos referentes a la hora de escribir?

ALTEA: Arriba he mencionado algunos… Creo que nunca sabremos con certeza qué autores nos influyen más de forma inconsciente o intuitiva, frente a quienes consideramos más cercanos, de forma explícita, a nuestra forma de escribir o intereses… Me gustan particularmente autoras y autores que, como apunta Doris Lessing, recrean más las atmósferas que los hechos en sí, aunque sin olvidar estos. Me gusta leer cuentos que cuenten cosas extraordinarias, que apabullen mis ojos como cuando de niña escuchaba mis primeras historias, con un asombro informe y sin juicios. Me gustan desde Donna Tartt en El secreto a Agatha Christie en Telón, y podría seguir con una innumerable lista de autores negros, pero no quiero dejar de citar obras de otros géneros, referenciales para mí, como La piel fría, de Sánchez Piñol, o Esperando a los bárbaros, de J. M. Coetzee, que han cincelado igualmente, entre otros cientos, mi forma de acuñar las letras.

P: Tengo entendido que la novela está situada en la Cuenca de los años sesenta, un momento de opresión ideológica, y no es baladí el hecho de que los sucesos ocurran en un internado de monjas. ¿Qué quieres contar a través de la novela?

ALTEA: Como cualquier escritora con cualquier historia, imagino, quiero contar muchas cosas que resulta imposible sintetizar en una sola. Quiero contar, para empezar y como apuntaba arriba, un cuento que cuente cosas extraordinarias, una historia “al amor de la lumbre” cuyo fin primero y último es entretener, hacer fabular a través de un modelo de pesquisa clásica, una historia de misterio en ese sentido muy canónica, con su cadáver sangriento y destrozado, sus monjas sospechosas, su inspector jefe castizo a punto de jubilarse… etc., y sin embargo quiero contar más allá también: rescatar, por ejemplo, las voces de niñas y adolescentes que vivieron entonces, testigos privilegiados en el libro, mujeres en ciernes ya con una agencia propia, dentro de sus posibilidades, irreductibles y verdaderas protagonistas de la novela. En la atmósfera opresiva y a la vez conmovedora por momentos de ese internado de niñas, en la Cuenca franquista de mediados de los años 60, veremos cómo se desarrolla una historia a ratos de terror, a ratos de fiera sororidad y tierna camaradería, que desafía algunas de nuestras asunciones sobre la verdad o la lealtad.

P: ¿Con qué conclusiones nos tenemos que quedar los lectores una vez leída la última palabra?

ALTEA: No me atreveré a ser yo quien sugiera esas conclusiones… Solo aprovecho para desafiar, eso sí, a los potenciales lectores, a que traten de adivinar el desenlace de Ogro, un cuento de monstruos y niñas, de paseos sangrientos por la legendaria hoz del Júcar y los bellísimos enclaves de Cuenca en otoño… y descubrir conmigo quién es el verdadero ogro de la historia.

P: Sueltas a este Ogro por Cuenca y haces a la ciudad una protagonista más de la historia, ¿qué es lo que más te ha inspirado de la localidad?

ALTEA: Cuenca es un derroche de poesía y leyenda, allá donde mires. Desde sus horizontes serranos hasta sus alucinantes ríos, la hoz del Júcar con sus sauces llorones acariciando las aguas verdosas, sus puentes imposibles, sus historias llenas de pasmo, la bajada de las Angustias con su enigmática cruz de piedra… es difícil no imaginar un cuento de misterio en Cuenca, más aún en otoño, cuando sucede la trama de la novela. Mi familia me ha contado cuentos e historias de esta mágica ciudad desde que tengo memoria… estas raíces, como comencé diciendo, y las propias alas de la imaginación, han hecho el resto. Y pensé que Cuenca no podía seguir por más tiempo sin su propia trilogía de misterio, tan del gusto contemporáneo…

P: Cuéntame un poco sobre los personajes que viven este relato de misterio en la ciudad.

ALTEA: Ogro es una novela muy coral, donde es difícil discernir un solo protagonista. Como os contaba, tenemos como personajes principales a los (aparentemente) clásicos como el inspector jefe de la Brigada de Investigación Criminal, Elcano, zorro viejo, resabiado y bonachón, a quien ayudarán en sus pesquisas su segundo de a bordo, el pelirrojo  Tuñón, y el capellán del internado femenino, el padre Lobo, un exjesuita extraño y con un pasado algo turbio en un exilio patagónico; tenemos también algunas monjas, jerarcas del colegio… y, sobre todo, tenemos a las niñas-adolescentes, que asumen un radical protagonismo en la obra, por varias razones que no puedo desvelar, mujeres en ciernes a su vez tan variadas entre sí como Gracia, la más pequeña y avispada, hasta la inimitable Rocío Rendo, pasando por la atribulada Marita, la sensata Polonia o la silenciosa (y crucial) Olvido de la Rosa. Todas ellas desempeñarán papeles centrales en un misterio que, hasta la última página, no deja de desvelar sorpresas inesperadas.

P: Esta primera entrega de la Trilogía del Ogro ha merecido ya varios reconocimientos, como el 11ª puesto del Top 20/Mejores Libros de Suspense (https://top20mejores.com/libros-de-suspense/) o su selección como opera prima en el Alicante Noir (https://alicantenoir.com/autores/); ¿tienes pensada alguna otra historia? ¿Quizás también ambientada en Cuenca?

ALTEA: En efecto, Ogro es la primera entrega de una Trilogía, Cuentos de viejas: Trilogía del Ogro. Todas sus historias continuarán sucediendo en Cuenca, en la misma atmósfera y con los personajes ya conocidos; de hecho, la novela Ogro, aunque es autoconclusiva, termina con algunas puertas abiertas, algunas especialmente espinosas (¿qué pasará con Líber…? ¿De quién es el cadáver hallado en las torcas…?), que franquean el paso a la segunda novela.

P: Hace bien poco te pasaste por la Feria del Libro de la capital conquense para presentar Ogro en el stand de literatura independiente, ¿qué piensas de la cultura literaria en este lugar? ¿Pensamientos sobre la literatura local?

ALTEA: Solo tengo palabras de agradecimiento y reconocimiento a las organizadoras del Stand de Literatura Independiente, Marisa Mestre y Magda Jiménez, así como a la Librería Toro Ibérico, por su excelente y mimosa gestión de todo el proceso de la Feria del Libro de Cuenca. Por mi experiencia en este sentido y los autores conquenses que están escribiendo novela negra en la actualidad, como Alberto Val o Sergio Vera, fundador del premiado Club de Lectura “Casas Ahorcadas” de Cuenca (Mejor Club de Lectura de Castilla-La Mancha 2016), creo que encontramos ahí vibrantes exponentes de la vida tan rutilante de la literatura hoy en esta maravillosa ciudad.

P: Y por último, ¿se debería impulsar más aquellos autores que, como tú, son independientes? ¿Cómo crees que se podría llevar a cabo ese impulso?

ALTEA: Como he dicho en alguna ocasión, ser “escritora independiente”, hoy por hoy y al menos para mí, no es una opción política fuerte sino, más bien, algo fruto de la contingencia y la necesidad. Creo que sin duda el camino de lo que hoy llamamos “escritores indies”, a través de la autoedición, etc., es algo cada vez más sólido y con entidad propia, frente a la única vía anterior de la editorial clásica, pero no creo en fundamentalismos de ningún tipo. Hay escritores “híbridos”, en este sentido, publicando tanto en editorial como en autoedición; otros más manifiestamente en una u otra senda, por el motivo que sea. Yo apenas me inicio en estas lides y por ahora me basta con aprender y, sobre todo, ser leída. De un modo u otro, eso es lo que más genuinamente buscamos al escribir: que nuestros cuentos se lean. La forma, el camino, la vía… mientras exista, buena será.

Para quien acepte el reto, podéis encontrar al OGRO todavía en el Stand de Literatura Independiente de la Feria del Libro de Cuenca, en la Librería Toro Ibérico y abierto 24 horas en:

eBook: https://amzn.to/3rhHG7N

Papel: https://amzn.to/2WRVmvb

Entrevista realizada por Marina Cazallas

Introducción de Enrique Ferrer

Fotografía por Alfonso Martínez

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